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Cada día hago menos y soy más

07/03/2007 GMT 1

Duplicado de llaves

yolijolie @ 10:42

20070307113125-escaleras.jpg

Mis ojos llorosos encharcan mis pestañas agrumándolas como el peor de los rímels. Permanezco inmóvil con la mirada perdida en la cama que poco antes fue testigo de nuestra disputa, sólo mis manos se mueven para frotar mis picosos ojos, dándome un gusto momentáneo que despista por segundos mi profunda pena. No lo entiendo. Lo importante de la relación siempre fue sentir las ganas de volver sin importar de dónde. Besarnos la boca sin pretender apropiarla. Que nuestro deseo se centrara en querer tener a nuestro lado a una persona feliz pero no por un motivo interesado. Libertad de pensamiento y de acción. Dos almas unidas por el sentimiento y no por la razón.

Repaso aún exhausta tus atronadoras palabras, ésas que me habían martilleado la cabeza haciéndome huir del escenario cargante, saliendo desbordada de dolor y dejando tras de mi un portazo y un adiós. Busqué, ya en la calle, el oscuro cielo que nada me recrimina pero la pesadumbre al poco me ha hecho volver. Y aquí estoy de nuevo, con la misma desazón y postura, y aquí sigues tú, tumbado en el mismo lado de la cama donde te dejé pero ahora con un silencio que descifra los ruidos más significativos: el roce de la sábana al darme tu espalda me da las buenas noches. Un clic al apagar mi luz te contesta con la misma empatía, dando por finalizado el entreacto de la obra de nuestra vida.

Durante la noche, no consigo arreglar un repetitivo sueño por más que aprieto los ojos, y acaba por desvelarme. Me acerco a tu oído tragando la angustia con exceso de saliva buscando el reset bajo tu cobijo pero tú duermes con postura rara, inaccesible. La ceguera con visiones me obliga a buscar claridad fuera. Me levanto a tientas sigilosa, como si encender la luz o hacer ruido pudieran interpretarse como continuidad del diálogo zanjado. Abro el grifo de la ducha con el mismo cuidado. Con decaimiento por lo poco dormido, espero impaciente con la esponja entre mis manos a que el agua de la ducha me de la limosna de la templaza, que caiga por fin caliente en mi enjabonado sombrero de poros. La esponja brota espuma a borbotones como si el exceso fuera a perpetuar más el aroma en mi cuerpo. Me froto fuerte queriendo borrar las huellas de horas antes. Me seco mis partes nobles con delicadeza como presagio de las caricias que espero recibir. Me estrujo los pechos con voluntad de recolocar piezas del puzzle que pronto deseo descomponer. La realidad del nuevo día que aún no asoma me espera a pocas horas teñida del color del enfado y en mi mano está moldearla para arreglar la última toma de nuestra riña. Con la misma alerta y reserva me recorro el pasillo a tientas de vuelta en busca de tu calor, desnuda y con el sabor de la miel que acabo de beber. Pero en mi camino tropiezo con algo que emite un estruendoso pitido de pato de goma y el llanto de un niño arranca de la habitación contigua. Sin previo cálculo enciendo repentinamente la luz y una voz grave pero amable me invita con sosiego desde la cama a que me meta en ella, que el biberón no le toca hasta las 6 y yo debo de descansar.

 

Debo dejarme en casa y no llevar encima el duplicado de llaves que el vecino de al lado me dio por si las moscas y no aturdirme de esta manera cuando me enfado contigo. Recojo con la velocidad del rayo mi ropa esparcida por el lavabo antes de que su mujer regrese del hospital de su turno de noche y me vea desnuda frente a la puerta de la habitación donde su marido duerme plácidamente desde las 22h.

01/03/2007 GMT 1

1 de marzo de 2007

yolijolie @ 12:49

Cómo pesa este día. Si no fuera porque está numerado diría que es como el de ayer. No me gustan los comienzos de año, ni tampoco los de mes. No me gusta empezar semanas si no continuar los días sin catalogar. Reniego la imposición de pensar que el día arranca cuando me levanto, y no cuando me despierto que puede ser al anochecer. Tengo la costumbre ancestral de no dormir la noche del domingo y descansar poco si debo madrugar, porque mi nocturnidad es viperina y me entristece perderla en invernar.

Me gustaba trabajar de contable porque no tenía que fichar y este detalle me hacía llegar más o menos puntual. Mi responsabilidad la demostraba de la única forma que sé, intentando hacer el trabajo encomendado sin ceñirme estricta al minutero ni dejar la mesa recogida aparentando un orden que con el de mi cabeza nada tenía que ver.

Ahora estoy cara a cara frente al abismo de un reloj que no me marca las horas, pero me indica que el tiempo pasa, y que algo tengo que hacer. Es la costumbre, o es lo que debe de ser, no sé. Lo importante es sentirse dueño de tu propio tiempo por estresado que a veces estés. Difícil, puede ser, pero proponérselo proporciona el gran placer de no sentir que vendes los minutos que generosamente se dedican de continuo a otro menester.

 

Qué bonita es la luna también por el día.

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27/02/2007 GMT 1

Me quedo de piedra

yolijolie @ 11:06

mi granate

Qué aburrida que estoy repantigada todo el día en el escritorio. Algunas amigas de tiempos ancestrales, han conseguido buen puesto en museos de renombre, contempladas, lo que nunca imaginaron. Otras, las más bellas, se pasean entre festines salpullendo de ostentad, con excesos innecesarios, lo más simplón. Las más sueltas hacen botellón y se ponen hasta arriba de ácido. Acaban deshechas, lógico, aunque algunas se resisten. Entonces es cuando salen de su boardilla con la amenaza de un bisturí. Bendita juventud... toda la vida por delante tirada por el retrete...

Y es que no es oro todo lo que reluce: hace poco contemplé con triste costumbre ya, precipitarse al vacío una compañera desde el balcón contiguo. Mala vida la que llevó, soportando cargas excesivas, presiones desmedidas. Esto acaba por machacarte, abriendo brecha sin duda.

En la playa me gustaría a mí estar, fresquita en plena orilla, tan brillante recién mojada, y secada al solo entre baño y baño, dejándome arrastrar por el oleaje sin más. De allí provengo, alguno se fijó en mis formas y belleza y desde entonces me mantiene, hasta que él quiera, y en días tediosos como el de hoy, echo mano de mis plácidos recuerdos, sin olvidar la fortuna de que aquí estoy a salvo de las mafias que por allí corrían.

A puñados se llevaban a las más chiquitas para cementarlas o enyesarlas con finalidades constructivas, según ellos. Mi más sentido pésame a la madre que las vio erosionar.

Otras, son escaladas y resquebrajadas las de menor suerte. Las más foráneas permanecen bajo escarcha, hielo, y moho, pisoteadas por inconscientes pero viendo crecer vida a su alrededor, y eso lo envidio desde mi más tranquila morada.

Ahora me han plantado una compañera con un look de lo más pijo en forma de pirámide. Alardea de traer suerte o no sé qué historia. Tallada y esculpida, así cualquiera no resulta interesante. Pero mi belleza natural, sin llegar a ser preciosa, me hace más substancial a ojos del entendido.

Y dicen que no estoy viva, por no tener cierta cualidad, pero conozco seres más muertos que se libran de estarlo porque dicen respirar.

Al agua embotellada, manantial de vida, se le atribuyen mis propiedades pero sigo siendo inerte estando llena de cualidades que vitalizan por dentro y fuera.

Espero no dejarte de piedra con lo que digo porque lo que resulta duro es serlo de verdad.

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22/02/2007 GMT 1

Más bueno que el pan

yolijolie @ 11:53

Texto retocado. Lo redacté a media noche, cerca de las 5 am. Soy sonámbula y esta mañana lo he visto colgado sin recordar haberlo hecho. Pensaba que únicamente lo había soñado pero por lo visto hay algún duendecillo que se levanta con la vejiga llena y los dedos sueltos. Qué peligro tengo hasta dormida. Cuidado con vuestras carteras, no las dejéis en mi cómoda que os devalijo. Feliz día. Ah, también adjunto la canción que me bajé pero sin conseguir insertarla, por vencerme el sueño más despierto, supongo. No lo sé, ostras... Tampoco conozco la canción ni cómo ni por qué, pero traducido el título sería algo así como "Tómame el pelo". Qué arsenal de curiosidades,ajaja

Un abrazo

-Ponme una baguette.

-Les faltan 5 minutillos.

-Pues dame aquélla de allí, qué es, ¿una chapata?

-Una chapela. Parecida pero más fina. ¿Sí?

-hmm, más fina... -digo susurrante- Vale -le confirmo con una sonrisa exagerada. Me corresponde con una que le hace achicar los ojos y enseñarme las teclas de piano que tiene por dientes.

-¡Pero que esté crujientita! – le suplico, alzando la voz por la distancia que se toma conmigo al ir en busca del continente de mi merendola, la víctima que pronto abriré en canal para hacerle la autopsia y despojarla de sus tripas blancas para luego ejercer de taxidermista dándole forma con todo lo que pille en la nevera.

Qué delgado se ha quedado Pedro, pienso. Lo veo al fondo de su panandería-cafetería triando con suma atención entre las únicas dos chapelas que le quedan como si de elegir el anillo de boda se tratase. Me molesta que las manosee tanto pero mi embelesada cara no me ayuda a mostrar mi pensamiento más higiénico, vuelto sucio y retorcido al verlo en la lejanía como me muestra las dos barras como torero en la plaza, con los brazos en alto alzando las dos orejas y brindándoselas a su prometida que permanece extasiada tras el mostrador de pastas. Sacaría el pañuelo blanco, reclamando el rabo, pero no lo entendería y mi vergüenza y buena educación me harían darla una explicación aturullada de algo sin sentido camuflado bajo el pensamiento más hambruno que ni con su despensa me podría saciar.

Ya viene. Pero por qué se ríe tanto. Tendría que estar cabreado, no ha complacido a su clientela más fiel con su pedido. ¿Será porque cree que no me importa?, Ha pasado en alto mis apetencias iniciales, y no me da igual ocho que ochenta ni trece que dieciocho. Seré agradable pero exigente, y pienso sugerirle que se abastezca de más pan para la próxima, y, aunque no venga a colación, comentarle también lo estupendo que está con su nuevo aspecto para nada demacrado, fruto de su saludable régimen hipocalórico de años, quedando de lo más sincera y cordial. Justo cuando me devuelva el cambio, le recordaré con medio cuerpo girado y un pie cruzando el portal lo guapo que está. Claro que sí.

-¿Algo más?

-Nono, sé que me está mirando aquél Donuts de allá- y lo señalo- y aquella caña de chocolate no me quita ojo.. pero, no.. –sonrío estúpidamente para finalizar mi estúpida frase que procedería a una serie que estúpidas afirmaciones que deberían haberse quedado en el sistema límbico y no salir ni estando sola pero...

-¿Qué tal estás Yolanda?- me intercepta, por las buenas.

-Pues no tan guapo como tú!- le contesto, a unas malas.

Silencio.

-De veras, estás estupendo!, irreconocible! De verdad,guapísimo, sisisi...- balbuceo torpemente por no poder desparecer como el humo.

-¿Y los niños para cuándo? – me pregunta sin acertar a santo de qué.

-Los niños, mayores de 25 los que quieras!! – ¿qué coño estoy diciendo?

-¿Ya no estás casada?-me interpela con repentino semblante serio.

-Sí, bueno, estoy esposada!!-bordado Yoli...

-Y tú, cuántos tienes, 2 o 3?-pregunto para retomar un hilo argumental inexistente

-Tengo uno.

-Sí, y ya está como tú de grande, hay qué ver...

-Hombreee Yolanda, tiene 5 años

-¿25 dices??-

.............................................................................

De veras, a veces desearía poder ser paloma, cagarla sin que me vean y poder salir volando, con el pico cerrado y los genitales ocultos bajo el plumaje, sin necesidad de comer más pan que el que la gente generosa me brindase. Pero nunca del panadero, capaz de resultar palomo cojo y perderme por siempre.

 

Si algún día llegas a leer esto, Pedro, te lo dedico. Gracias por tu paciencia con la clientela, y en especial conmigo.

Si encontráis alguna incidencia en el blog, comentádmela por aquí o vía email a: yolithebest@hotmail.com Gracias



19/02/2007 GMT 1

Voto de conciencia

yolijolie @ 19:31

No soy apolítica aunque tampoco partidista.

No soy objetiva aunque resulte imparcial.

Escucho callada cuando me dejan hablar

y escribo lo que quiero cuando oyen sin atender.

Asiento ante la diligencia del reconocimiento del error

y me refreno prudente ante un acierto con desazón.

Me desborda la cautela ante un vaticinio atroz:

Eterna reserva con lo más certero y

silencio absoluto ante la palabra dolor.

Hipocresía y honestidad, iguales bajo el mal uso.

Empatía versus inercia, también al gobernar.

   

Posturas infinitas ante las casualidades del destino y

una única, ante las fatalidades forjadas que se podían evitar:

          reclinada,

          con tristeza

                    y vacío.

Mucha suerte señor Mandamás.

A usted le tocará aprender de viejo

porque la oportunidad de alumno aventajado

no la supo aprovechar.

Y yo,

que atiendo callada cuando me dejan hablar

y escribo alto cuando me oyen sin escuchar,

Le exhorto que aprenda a disculparse

a todos por los que habló

Y recoja votos

            de conciencia,

retirado de la vida pública

y fuera de la privada

            de los que representó.

17/02/2007 GMT 1

Y dejé de fumar

yolijolie @ 15:54

Dejé de fumar un día que no recuerdo. No lo he hecho por creer que fumar es malo, ni porque apeste la ropa, el coche, el piso, el aliento. No he tenido que mentalizarme absolutamente de nada de eso porque no son razones de peso para dejar algo que me engancha. Simplemente ya no me apetece tenerlo en mi vida. El cigarro es ese tío con el que quiero estar porque me vuelve loca, del que se me dice que no me beneficia porque está casado, que me atormenta que no sienta lo mismo que yo, que aún siendo que sí a mí no me lo parece por anhelar estar con él hasta el punto de cegarme la consciencia más inútil, como es la de querer saber si siente mi ausencia como yo a cada segundo la suya. Pero un día me digo que lo que tengo con él es aburrido, que lo que me cuenta o me hace ya no es del otro mundo, que mi dependencia es un rollo, que la relación es cansina y que es estúpido todo lo que la rodea. Entonces sin más, lo dejo. El tabaco goza de la ventaja de no tener boca ni pies, no acude para convencerme mas que de la mano de algún amigo o conocido, y como no lo he dejado por imposición, permito que me entre si me viene en gana, porque el absurdo de fumar vuelve a mí al día siguiente evaporándose cualquier posibilidad de que me encienda otro.Yo no me obligué a dejarlo, porque las consecuencias de la abstinencia me habrían llevado a querer acostarme con la mujer de ese tío que me pierde, para hacerla lesbiana y así poder vivir con él aunque fuese en comuna. Verme atrapada en este absurdo con ramalazos de mi consciencia pidiendo auxilio, me llevan a recurrir a pruebas ridículas que nivelen mi integridad perdida. Entonces veo la peli de Antena3 del sábado por la tarde, en la que una mujer mata por estar con el hombre que la fornica salvajemente y que no le da más gusto que el de sentirse deseada, y pronto una sonrisa de pena me hace cambiar de canal. Si ese día me la embucho entera y acabo llorando, aún no estoy preparada para dejar esa relación que me dicen es perniciosa pero que a mi no me vale como argumento para desquitarme de esta adicción. A seguir fumando toca que mañana será otro día.Y cuando pasa un tiempo del abandono del vicio, me acaba doliendo la cabeza y molestándome el olor cuando lo veo asomar en bares o discotecas, como me marea que se me acerque un hombre con olor a rollo patatero con la excusa de preguntarme la hora. Las reminiscencias del pasado me echan para tras y sin problema paso de su body como de un cigarro bien liado.  

De no querer dejar la relación con el amante de turno, no lo hubiese hecho. Una vida saludable no se mide por los niveles de nicotina. Yo me miré por dentro, sin escuchar lo de fuera. No fumar por rebeldía ni por mis cojones, porque no encuentro el gozo de fumar con estos argumentos. Tampoco por influencia de las campañas del gobierno que en su forma se trasluce sólo la voluntad de reducir los gastos en sanidad que acarrea el fumar. Ser infiel con lo que se quiera pero no a uno mismo. Padecer el sufrimiento que el previo gozo te satisfizo pero nivelando las defensas, que se van sin colgar el cartel de cerrado por vacaciones.

Nota: texto recuperado en caché a través del Google. Debido a averías en el servidor de Blogia, se han perdido datos, básicamente de estas últimas semanas, algunos de vuestros comentarios tan preciados por mí, así com también algunas opciones que aún pueden fallar. Alguna cosilla que veáis que da error os agradecería me lo dijerais. GRACIAS. Que tengáis un estupendo día.

 

31/01/2007 GMT 1

Mi cerebro

yolijolie @ 15:45

No hay especialista que me gradúe la poca vista que tengo para engañarte.  Cuando acierto del  pie que cojeas entonces echo a correr sin muleta alguna, y de la presura tropiezo y la faena luego es mía, para convencerte de que no fue nada. Es un impulso prestado pues me lo acabas quitando. Mirando el poso del café espero paciente sentada poder hablarte sin aturullo pero acabo ensimismadamente sola, pensando contigo por ti. Y cuando me acuesto sin ganas te apetece que te escuche. Entonces me haces encender la luz, o dejar la lectura, incorporarme en la cama o esconderme en ella. Levantarme suspirando por el desaliento brindado, y no me dejas tranquila hasta verme llorar. Me haces repasar fotografías del recuerdo reveladas a tu antojo. Permanezco desvelada así hasta que me dejas ir a retomar el sueño que aún no encaucé, sabiendo que por lo pronto, ya no será como lo imaginé.

Miles de tesis sobre tus virtudes, y me compadezco del que te confíe las suyas. La medida del estrés que proporcionas, desmesurada de nada me sirve; la lucidez sin acierto, es un martirio sin nombre;  un engaño hacerme creer que algo está en mi mano cuando en la tuya lo dejé. Luego te refugias en tu cueva, tras la cara que tengo que dar por ti. Te excuso con mentiras que tu me ayudas a confeccionar torpemente, poniendo tics en mis gestos, colores en mis mejillas, lágrimas en mis ojos cuando ya nadie ve. Eres listo en lo sutil, pero dudo si lo haces por mi bien. Fuiste concebido para problemas que se inventan y no para los que siempre están. Eres perezoso con lo que quiero aprender pero te grabaste los siete pecados capitales como días de la semana en calendario. Me haces ser correcta, hermetizarme ante el dolor, sentirme sola en compañía del amor. Pero te pillaré despistado, olvidaré  hacer del pasado mi  presente,  y del presente un futuro. El pasado es un trascrito y el  presente lo que ahora digo. El futuro un artificio para nublarme las formas verbales que ahora utilizo. Empiezo a entenderlo, volveré para explicártelo, por si quieres escucharme. Y cuando me quieras hacer ver que todo lo que te susurro es una martingala, repasaré lo que ahora escribo, para que leas con mis ojos prestados, lo que mis oídos quieren escuchar y tu no les dices jamás.

26/01/2007 GMT 1

El material de mi suelo y el color de mi cielo

yolijolie @ 15:27

Rodearme de gente en la gran ciudad me hace cosmopolita. Los propósitos que no me hice a comienzos de año invento repasarlos caminando a paso firme. No me compadezco de las hormigas que a mi paso degollo, y que en el campo me asustan. La gran ciudad huele a actividad, a frenetismo y a yoquesé. El campo me abstrae, me inunda de valores que yo ya tenía pero ralentizándolos con olor a vaca. Llevo el lastre de la no modernidad a mis espaldas, de la no aspiración a malvivir con éxito, del retiro antes de tiempo y eso, si no me mata, me disfraza de mejor persona pues dejo de lado toda la mierda que se come con cuchillo en la ciudad  para degustar con las manos el más rico caviar en mi buena compañía. En la ciudad miro al suelo para pasar y repasar, y al cielo con desespero por un suelo sin consuelo. En el campo al cielo lo admiro y dejo de hacerlo cuando cabizbaja me retraigo porque algo va mal. Entonces pienso en volver, para curarme las heridas que se parecen a las tuyas, y alegrarme de nuevo por las curas de yodo compartidas: una hipoteca más barata, un trabajo mejor remunerado, un super nuevo en mi barrio, y otro canal autonómico sintonizado.

Pero la frivolidad con que me veo no me ayuda para nada y  volver al campo de nuevo buscando la diferencia puede enterrarme en vida en un ecosistema que  así no respeto.

Vivir conmigo y en mí, y todos los demás y demás, me estarán bien. Andar por la calle observando los grandes detalles, saber que bajo el cimiento hay también tierra y sobre las parabólicas un mismo cielo azul; que  el hombre que pasta ovejas tiene horario de 8 a 3 y el mismo dilema, o no, por llegar a fin de mes. Y las alegrías y las penas, las de carne y cliché, son las mismas en ambos sitios, solo dependerá de quién es quién en un mismo entorno que nos ve crecer disfrazados de campesinos o urbanitas.

23/01/2007 GMT 1

Tengo 90 años

yolijolie @ 00:22

Y de repente tengo 90 años. Miro mi alrededor, todo permanece como antes de irme a dormir menos yo, que he envejecido varias décadas. Contemplo mis manos, fiel reflejo del paso del tiempo, y me confirman lo inverosímil de este martes. Permanezco inmóvil minutos. Estirada en la cama observo los mosquitos atrapados de la lámpara del techo mientras pienso que esto no es posible, que debe ser un sueño, pero nunca me cuestiono en un sueño si lo es. Buceo mis brazos bajo el nórdico, palpando mi cuerpo que hoy amanece cicatrizado por las heridas de unos años que ayer no existían, pero me lo creo, porque estoy convencida de que la vida es lo que te sucede y no lo que crees que vives, así que tardo poco en sucumbir a mi realidad. Sigo sumergida entre las sábanas. No tengo prisa por levantarme. Quiero experimentar lo que está pasando, poco a poco. No hay duda, yo sigo siendo yo, pero los colgajos de mis brazos me despistan: mi carta de presentación ha cambiado aunque mi currículum sea el mismo. Me encuentro bien. Trago saliva, muevo los dedos de los pies  y contorneo la cintura y se diría que es un problema de vista lo que tengo. Empiezo a pensar que algo le ha sentado mal a mi cerebro y que hoy me da los buenos días con una diarrea de alucinaciones. Alargo el brazo hasta la mesita  y agarro el móvil acercándolo hasta mí pero sin abrirlo. No llamaré a un psiquiatra para que me explique lo que no creería. Tampoco a un físico cuántico que me convenza con lo que es teoría. Doy gracias a que me reconozco por dentro y no olvido que situaciones reales de la vida me han impresionado más. Me lo echo al bolsillo del pijama y decido incorporarme. Me siento al filo de la cama, me encajo las zapatillas y  apaciguadamente  me pongo en pie. Cabellos blancos y lanosos, sobre mis pechos caídos, y tembleque en mis piernas. Me desplazo arrastrando mi carcasa y sonriendo con apuro: menos comer y más deporte, jovenzuela. La vida no dejará de sorprenderme, y cada cual que juegue su partida, la mía de lo más Kafkiana por lo visto. Pero ahí voy, camino de la cocina con paso lento. Mi paseo procesionario me descubre un pasillo más largo que de costumbre. La parsimonia en mis movimientos me fija la mirada en cosas de siempre que aparecen nuevas. Aprendo yendo despacio. Adopto nueva actitud sin percatarme y acierto en pensar que, bueno es lo que te enseña, y me suspiro. Tomo aliento apoyada en  el armario aún sin terminar, y asomo la cabeza por la habitación donde dejé un suéter por doblar y cerca a Ricky, con la jaula limpia de ayer. Llego al comedor y repito la jugada de cada mañana. Pongo a calentar la leche que más tarde tomaré templada con Nescafé. Me desperezo en el balcón y entro para asearme siguiendo el croquis hasta el lavabo, aunque esta vez no enciendo la luz. Uno ve lo que quiere, y hoy, en la penumbra y frente al espejo, yo me encuentro igual que ayer.

Café en mano, rescato el teléfono y llamo. Tras 5 tonos, que me parecen eternos, la voz de mi madre me da los buenos días y me pregunta cómo me he levantado hoy, a lo que yo le respondo decidida que bien, aunque debería descansar más o me haré vieja en 4 días. 

20/01/2007 GMT 1

Tururú

yolijolie @ 13:50

Estoy borracha. Llevo una botella de cava en mi sangre. Siento una felicidad que ni el más potente ansiolítico podría proporcionarme. Todo es azul. Pero que bien me siento... Mi sexualidad la llevo por bandera, mis ganas de flotar no están porque ya lo estoy haciendo. Un esfuerzo supremo tengo que hacer para anclarme a la silla a escribir. Tengo la mirada perdida en el fondo de todo lo que observo. Lo de alrededor me hace pantalla, sus formas me provocan risa y disfruto. Me provoco frente al espejo con movimientos que a mi me parecen insinuantes. Me beso en el espejo del lavabo. Me reclino hacia atrás hasta hacerme daño en las lumbares.  Bailo al ritmo de cualquier canción, todas me están bien. Las lentas las acelero con movimientos pélvicos y a las rítmicas les hago dobletes con voces tan agudas que hasta a mí me ensordecen. Me sigo manoseando. Me río y sonrío. Hago un pis que me sabe a gloria. Me dormiría sentada en la taza pero tengo que bailar. Me voy a sudar lo que he bebido a ritmo del cha cha cha que retumba en mi cabeza con medio cuerpo desnudo y la cara recién mojá. Feliz año 2010....

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