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Cada día hago menos y soy más

07/05/2007 GMT 1

Pequeñas cosas que pasan

yolijolie @ 16:19

Una bata blanca con olor a mentol me acompaña hasta la habitación habilitada como sala de espera. El laberíntico pasillo que recorro hasta llegar es huella indeleble de los 2 pisos que tiempo atrás fue la actual consulta de dentista. Me adentro en su reformada estancia de cascados sofás que me evocan el tiempo que hace que no venía. Cojo asiento en uno de ellos mientras me rebota el silencio de un no correspondido saludo de buenas tardes de la única persona que allí se encuentra. Me incomoda. Clavada en el agrietado sillón, me alío con su confort y me relajo. Fijo entonces mi mirada en la que cree que lo cortés está en desuso, para decirle en silencio lo que pienso sobre sus escasos modales. Observo cómo observa lo que yo no miro hasta que el timbre de su móvil me substrae del encantamiento. Evito mirarla para dejar de escucharla. Me cuesta.

De fondo, el zumbido de abejorro de su voz al teléfono; en primer plano, mi voluntad de ensimismarme en algún quehacer que me separe de ella lo que disto de su persona. Como por inercia, me reclino a coger una de esas revistas que sólo me apetece mirar cuando estoy en el dentista, y la hojeo. Mi repaso insulso se detiene por un titular que dice: "Sordomuda consigue su sueño de ser modelo". A medida que leo por encima lo que el reportero ha escrito hasta llenar las 2 hojas encomendadas, hago mi peculiar trascripción sobre lo que no se dice. Observo a la modelo cómo me mira a través del papel couché y cómo me da las buenas tardes con una cordial sonrisa. Está feliz y me lo contagia, decapitándome cualquier reflexión sobre su entusiasmo por ser arquetipo de belleza en una sociedad tan frívola. Entonces, y llevada por la presencia de la que ya me cae definitivamente mal,  me entra una paranoia que no quiero controlar: imagino que doy la vuelta a la revista vigorosamente, asiéndola bien fuerte por ambos extremos del artículo, y, poniéndome en pie, exhorto todo el fuego que sale por mi boca. Le recrimino a grito pelado cómo puede ser que alguien resulte cordial y agradable a través de una maldita foto y sin tener capacidad auditiva, ésa que tan bien sabe malgastar ella en panochadas telefónicas que no hacen más que ensordecer ( todo ello mientras le señalo la foto de la escultural chica y le salpico con mi baba por la misma excitación del momento). 


Termina de hablar y coge una de las revistas que, amontonadas en la mesita central, esperan ser inspiración de perturbaciones mentales. Yo deposito la mía dando por finalizada su inspiradora lectura. En ese momento, la misma mujer mentolada de antes, me llama por mi nombre para que acuda a mi segunda tortura de la tarde.

Ya levantada, y con un pie fuera de la sala, le digo con voz seria dirigiéndome a la cotorra:  

"Hasta luego Lucas"

Recorro el pasillo de vuelta sonriendo al imaginar su cara descompuesta. Recuerdo también la otra frase que se me quedó en el tintero, aquella que iba sobre las muelas y que también decía Chiquito, y entro del todo animada a otra de las habitaciones adaptadas para la consulta del dentista, esta vez para que me maten el nervio...

02/05/2007 GMT 1

Trece días

yolijolie @ 12:10

¿Qué son trece días?

Trece días es el tiempo necesario

para cambiar el color grisáceo de la piel por uno rosado.

Coordinar la respiración que nadie antes te había enseñado,

con la deglución del líquido blanco que tú solo, aprendes a succionarlo.

Reconocer las voces como familiares

y las olores como cercanas.

Poner en práctica sin previo ensayo

lo sabido sin aprender,

y lo aprendido por saber.

Lagrimear por primera vez,

regalar una sonrisa

mientras practicas contraer

los músculos de tu carita.

Acostumbrarte al algodón cien por cien

y a las cremas de bebé;

a vislumbrar sombras a la luz del día

y a dormir al anochecer.

Habituarte a la vida,

esa que me regalas tú

al nacer.

loren 2º día

 

¡Felicidades Loren! Ya mismito cumples dos semanitas.

Besos mil repartidos por todo tú, de tu tía que siente adoración por ti.

 

09/04/2007 GMT 1

Entonces pienso en ti

yolijolie @ 20:43

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Me estoy convertido en la obra catatónica de una hormona gigante que se va haciendo conmigo poco a poco con el disimulo de un carterista que te roba en plena calle.

No me queda otra que sucumbir a sus deseos retorcidos y transformistas, con frustración la vez que estoy más lúcida, y con esperanza de que acabe pronto cuando estoy más invadida. Me resignaría totalmente a esta metamorfosis en cuerpo y alma si yo no fuese hija de mi madre, así que no desfallezco en el intento, y ando haciendo resets a cada dolor de cabeza que la noche deja atrás y a cada mareo nauseabundo que se desvanece como vino bajo las órdenes de la naturaleza más savia y caprichosa.

Algunas conocedoras me recuerdan que esto no ha hecho más que empezar. Otras me atormentan con que podría ser peor, y otras me animan recordándome que hay embarazos mejor. Entonces pienso en ti, en el eterno abandonado. Mi aliento por soportar el increíble malestar es nimio comparado al tuyo por querer vivir.

Sin saber, estás ahí, y sin dudar, continúas estando, con una abismal faena por hacer en un tiempo limitado. Cuánto siento no poder hacerte mas que de cojín. Pero te prometo que pese a no ser tan milagroso como tú, seguiré quitándole hierro a todo cuanto acontezca y me entregaré a lo que sea menester con tal de facilitarte en lo más mínimo tu incesante apuesta de crecer cada día un milímetro.

Y ahora me voy, que demasiado tiempo me ha dejado estar frente al ordenador: tu compañera de faena, la gigantesca hormona que todo lo arrasa, ya está picando por todas las puertas de mi cuerpo.

Si necesitas algo solo tienes que decírmelo, que al igual que te escribo también te puedo escuchar.

Hasta ahora. Seguimos en con-tacto.

04/04/2007 GMT 1

Semana Potable

yolijolie @ 13:44

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Como presidenta del agua potable que soy, constato que, todo el agua que nos está cayendo del cielo estos días y que vemos  tras las ventanas de nuestras casas con rabia, melancolía, divertimento o veteasaberquésensación, está siendo  titular del telediario por inundar los bajos de las casas que viven cerca de una riera,  por ser fiasco de los que con antelación habían reservado chiringuito en la playa y también por no permitir que desfilen como cada año Hermandades de las cientos de procesiones que estos días se dan.  

Es por todo lo expuesto que propongo, a través de la infraestructura que tenemos preparada para este repetitivo acontecimiento que la naturaleza nos brinda sin respetar posibles planes vacacionales que para estos días teníamos pensado, y siendo que cada día muere una media de 4.500 niños menores de cinco años en todo el mundo por carecer de este derecho humano de los 1.100 millones de personas que no tienen acceso a este bien, y siendo que los zagales nuestros consumen de 30 a 50 veces más agua que en los países llamados en vías de desarrollo,

embotellarla y hacerla llegar hasta allí.

 

Así que el que quiera aún disfrutar de sol y a su vez conocer nuevos países (África subsahariana) o desfilar con su Hermandad y hacer una provechosa procesión hasta este bien escaso junto a las gentes de estos pueblos, qué mejor ocasión que ésta, y totalmente gratis.

 

Ahora sí, voy a seguir mirando tras mi ventana ,con rabia, melancolía, divertimento y desolación.

30/03/2007 GMT 1

Best Seller

yolijolie @ 03:12

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He vuelto a dejar que me aplaque la opinión de un desconocido. Repaso las palabras justas que salieron de su boca y me percato que es su entonación lo que más me hiere. Pienso que lo que escuchamos viene más determinado por los gestos que vemos que por  las palabras que oímos, y también reparo en la rapidez con la que se pasa alguien por la entrepierna estos matices que yo contemplo.

Cautelosa me había acercado para suavizar los eslabones de los tristes pensamientos de aquella desconocida que lloraba frente a un gran ventanal por algo desgarrador:

-Sólo tienes que concentrarte en cualquier punto del infinito firmamento que se despliega esta noche ante ti -le decía mientras le señalaba el cielo- y recoger lo que nadie se para a ver. Verás qué llena de sensaciones te vas a sentir.

-¡¡Niña!!,-grita una persona dirigiéndose hacia ella. Me sustrae la mano que había aposentado en el hombro tras susurrar mi frase de buenas intenciones-las malas rachas pasan, y para eso estamos los amigos, no esos conocidos de los que solemos hablar en nuestras entretenidas comidas. Todos pasamos de vez en cuando por épocas así! pero, está claro que, suceden por algo. No sé muy bien por qué pero, lo averiguarás...seguro! Ah, y por propia experiencia te digo que mirando las estrellas las cosas no pasan, hay que afrontarlas sin miedo!

 

La confianza da asco pero la desconfianza también. ¿Qué coño sabe esta cómo afronto yo mis miedos?

 

Me produce resquemor notar ataques verbales mal hirientes escudados bajo la extrema energía que todo lo quiere resolver y decido marcharme. Alejarme físicamente me hace distar del momento, y cojo una perspectiva que sin moverme me cuesta. Al poco empiezo a estar donde yo lo dejé y pienso sobre mi manera de llevar las relaciones personales, alimentada por la simbiosis obtenida en ellas. La amistad se retroalimenta. Abrirme a nuevas personas me enriquece y nutre las consagradas. La antigüedad de un amigo acelera un perdón pero no lo excusa. La novedad es diferente pero no antagónica. El precio pagado esta noche por querer experimentar ha sido abandonar una fiesta a la que no debería haber ido y me ratifico en mi manera de ser haciendo las paces conmigo. Me consuelo, ya más tranquila, recordando la última despedida de soltera, que no me fue de perlas pero tuvo mejor final. Todo este arsenal de reflexiones me ha llevado de paseo a un parque que no conozco. Me detengo y me apoyo en una farola en la que los mosquitos buscan su luz en la noche. Observo que aunque peleones se entienden a la perfección pues ninguno se aleja cientos de metros a meditar. El esnifar de un perro a mis pies me abstrae de mi ensimismamiento.  Me hace ponerme firme pegada al farol. Un hombre distraído por completo lo lleva asido por el cuello y decido saludarle antes de que nos asustemos los dos, él por no percatarse de mi presencia y yo por miedo a una reacción asustadiza.  La noche es negra y mi vestido blanco de gasa transparente canta como los grillos en verano.

 

-Oye, perdona- le digo tenuemente- Perdona, lo siento. Sólo quería saber si tenías un cigarrillo. Te he asustado?

-Si. Estaba en mis pensamientos y no te he oído llegar ¿Qué hace una chica como tú por aquí a estas horas?

  Su pregunta me incomoda aunque sus palabras me rejuvenecen. Pienso sin dudar en excusar mi presencia con una mentira sin importancia, para no entrar en detalles que deseo olvidar.

-No podía dormir y hace una noche muy agradable. ¿Y Tú? ¿Tampoco puedes dormir?- el pavor del momento me hace interrogarle de manera infantil.

-Yo estoy trabajando y he salido a despejarme un poco con mi inseparable amiga. Soy escritor.

- ¿Y de que escribes? Le vuelvo a preguntar como pidiendo  tiempo muerto.

- He escrito algún libro pero ahora escribo relatos cortos para una revista.

-Caray... Qué emocionante.

-No te creas. Ahora mismo estoy desesperado por que no encuentro ningún tema para llenar mi trabajo. La creatividad, por desgracia, no tiene un interruptor para activar y desactivar... o te viene o no te viene.

Arranco a caminar y su perra se adelanta a mis pasos. Él se incorpora a nuestro ritmo tras tensarse la cuerda que lo sujeta.

-¿Y cómo son las historias que tienes que escribir?- Le reitero con el tema con ánimo de observarle mientras se explaya en contestarme. Acierto a pensar, mientras gesticula con una mano su estructurada respuesta por tenerla pensada, que ronda los cuarenta. Tiene un gesto agradable en su cara. Su chupa de piel desgastada es molde de su torso. La tranquilidad de su perra que lo mira con la lengua fuera me transmite la confianza de la que una persona desconocida carece. Me reconforta pensar que puede que el destino me premie finalmente con una interacción personal nueva interesante, y mi empeño en que así sea se realza a medida que lo oigo hablar:

-Bueno, pues escribo de todo y de nada. Historias cortas, en las que voy al grano, no me gusta perderme en muchas descripciones. También me gusta escribir en ellas cosas sobre mí, aunque lo mezclo con otras cosas inventadas y todo junto consigue dar personalidad a mis personajes. Intercalo algún dialogo donde cuelo algún ideal o algo que haga reflexionar a quien lo lea. Después añado algo de sexo o violencia, o las dos cosas juntas, por darle un toque más comercial y para rematar... un final lo más inesperado posible, algo que el lector no pueda ni imaginarse y que cuando acabe de leerlo no le salga decir otra cosa que... ¡Qué cabrón! Así, más o menos, son las historias que escribo... o me gustaría escribir.

Lo escucho con atención, y acierto a preguntarle si en algo puedo yo ayudarle pues la compañía es grata y el reto interesante. Mi imaginación no tiene límites, y quizá le aporte lo que le hace falta. Con escasa credulidad, se anima a contestarme la inesperada pregunta:

-Me hace falta una buena inspiración, una musa que baje y logre que mi imaginación funcione y me ayude a encontrar a ese personaje que de solidez a una buena historia.

Se calla. Nuestro paso se detiene justo delante del portal de una casa.

-¡Bueno!.-intercepta.- Aquí vivo yo.

 

Sin saber bien con qué entrecortadas frases acompañadas de gestos afables, acabo entrando en su casa. Observo de un vistazo que todo el salón huele a escritor. Al fondo, un ordenador encendido y un cenicero repleto de inspiraciones apagadas. A los lados, estanterías colmadas de libros viejos por releídos. Y en la entrada, yo, el capricho de un creador. Mi atisbo no relativiza el tiempo pues tengo conciencia de que permanezco de pie buen rato esperando su vuelta con dos gintonics.

Su tardanza me hace indagar qué habitación lo tiene retenido sin dejarlo salir. Sigo el rastro del pasillo que lo ha raptado, y asomo mi cabeza por las dos habitaciones que me cruzo. Ambas están completamente vacías y tienen en común el color rojo de sus paredes y las cortinas de gasa blanca de escasa largura. Su voz turbada pero silenciosa me llega de la última habitación del pasillo. No acierto a entenderle y me acerco hasta la puerta sin que me vea.

-Ya tengo mi historia, ya tengo mi historia, ya tengo mi historia, ya tengo mi historia, ya tengo mi historia.....- le oigo decir. Asomo mi cabeza. Cajas y escombros amontonados en la entrada de la habitación me entorpecen verlo. Se percata de mi presencia al derrumbarse una de ellas y se descubre ante mi completamente desnudo. Me mira con los ojos exacerbados y mi invita a pasar, con la misma calma con la que una hora antes yo lo invité a charlar. Alarga su mano para ayudarme a  entrar con el mismo gesto afable con el que me convidó a su casa.

-Esta noche tú has  reencarnado un personaje- me puntualiza en susurros- he hablado de mí y hemos dialogado. Ahora- prosigue, mientras me enseña su erección- estoy teniendo sexo contigo mientras me pajeo pensando en ti, oooh mi musa...

y......¿ahora? , ¿ qué toca ahora?- canturrea sonriente mientras desenvaina un cuchillo de entre cartones que alcanza a rasgar la manga de mi vestido.

Pego un chillido ensordecedor que me lo guillotina con una bofetada que me abre la mejilla haciéndome caer de vuelta al pasillo.

Estoy aterrorizada, trato de incorporarme con todo mi cuerpo tembloroso. Recorro el pasillo pero mis piernas flaquean y tropiezo una y otra vez, aterrada por querer salir.

Salgo despavorida queriendo retomar el paseo de vuelta. Busco enloquecida el punto de luz de la farola que nos presentó para huir con vida de allí pero la negrura espesa de la noche me confunde. Agarro al chucho para que me indique el camino y su naturaleza fiel me ayuda a correr lo que mis pies dan de sí. Sin mirar atrás  corro, corro y corro hasta llegar a la carpa de donde no debí salir. Allí nadie me ha echado de menos pero yo a ellos sí.

  

Busco el gran ventanal donde poder contemplar la noche que empieza a abrirse. Mis ojos llorosos turban el horizonte pero la perra relame mis mejillas mojadas. Las dos hemos salido del infierno de un perturbado. Empiezo a buscar consuelo en mi atormentada existencia y recuerdo mi afirmación categórica: yo pienso que lo que escuchamos viene más determinado por los gestos que vemos que por  las palabras que oímos aunque reparo en la rapidez con la que se pasa alguien por la entrepierna estos matices que yo contemplo. Rompo a llorar.

El precio pagado esta noche por querer experimentar, ha sido abandonar una fiesta a la que no debería haber ido, pero me ratificaré en mi manera de ser, y volveré a hacer las paces conmigo.

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La historia original de la cual surge este plagio es de Akiv, un gran escritor que no debería fiarse de sus lectoras, por inspiradores que puedan resultarle sus comentarios....... ;-) 

 

Un beso!

 

27/03/2007 GMT 1

Eres Tú

yolijolie @ 20:16

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Tengo un mareo continuo, similar al de viajar por mar.

Se me tuercen las letras que escribo y las que leo, aún más.

Mi flujo sanguíneo circula con exceso de velocidad,

y a  su paso martillea mis sienes, queriéndolas eclosionar.

Me molesta la luz en los ojos y las lumbares al caminar.

Estreno número en la báscula y hábitos alimenticios, de poca toxicidad.

Mi cuerpo en plana ebullición deja de ser el de días atrás.

Y mi mente cavilosa, intenta seguirle sin dudar.

 

Y tengo sueño, mucho sueño,

y sueños, muchos sueños.

 

Eres Tú,

que me absorbes  la energía sin pedir permiso,

instalado en mi bajo vientre sin avisar.

 

Pero sigue, no te cortes, estate el tiempo que quieras,

que tus organizadas tareas no dejen de funcionar.

  

Bienvenido/a:

mi casa, es la tuya.

 

El lavabo, al fondo a la derecha.

La cocina, donde tiene que estar.

El mando de la tele entre los cojines

y mi corazón

muy cerca del tuyo,

bombeando sin parar.

20/03/2007 GMT 1

Woody Allen

yolijolie @ 10:59

Te descubrí no a muy a temprana edad, influida por los calificativos que me llegaban de ti y de tu obra. Excéntrico y monotemático, los más comunes, me tuvieron apartada por tiempo. Alguno que otro incluso etiquetaba a la persona que admiraba tus trabajos de igual forma que a ti, solo por seguirte. Entonces, como suele pasarme, quise usar mi criterio para descubrirte, no por incrédula, si no por saber que hay tantas reacciones a los medicamentos como personas que los toman.

Y te fui a ver a la gran pantalla, fue en Misterioso asesinato en Mahattan y aparentemente aquella vez me dormí, porque permanecí gran parte de la película agachada. Pero por aquel entonces, estaba descubriendo otra de las pasiones de la vida de la que también se ha escrito mucho.

Ya en casa y sin ruido de palomitas, me desprendí de la saca de tipicidades, incluso aquella que dice "o te gusta o no te gusta, no hay término medio" y me planté delante de gran filmografía tuya y me la ví casi de un tirón, confundiendo títulos, argumentos cuando acabó mi empacho de ti, pero sin reflujos, quedándome con el mejor de los sabores: genialidad.

Ahora me es imposible ser objetiva, siento debilidad por ti, pero no creo que sea argumento suficiente para rebatirme, porque esta admiración se ha ido fraguando por los buenos momentos que hemos pasado juntos los dos, tú haciendo lo que no puedes hacer mejor y yo disfrutando con ello.

Dedicado a todos los amantes del úni€co e inequiparable Woody Allen. Y dedicado a mi Woody Allen particular, sin parangón, Sergio Castro.




















19/03/2007 GMT 1

Eres diferente a los demás

yolijolie @ 12:57

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Continuamente me enamoro de ti. Salgo de casa y en el rellano concentro mi despistada atención en la luz que entra por su pequeño ventanal, y pienso en ti.

Ya metida en el ascensor soy tapiada a intervalos constantes. Sigo la numeración descendiente de las diferentes plantas con suma seriedad: estoy siendo transportada a los cimientos de la vida. Tengo la opción de abandonar el proyecto pulsando tan solo un botón y huyendo por una de las repetitivas puertas que en mi descenso dejo tras de mí. Pero soy una enviada especial para tan increíble tarea, y tú estás detrás de toda esta ilusión.

En la planta baja el suelo mojado me deslumbra y me paraliza en seco. La señora que lo ha fregado me desentumece invitándome a pasar por él sin temor: las huellas de mis zapatos son la contraseña de salida del edificio.

Pasado mi registro, saludo en la distancia a Román, que puntual abre su peluquería y me corresponde con una sonrisa extraordinaria. A mi paso de espía elevo la mirada y compruebo que el del primero ya está fumando. Diría que no ha dormido porque conserva la misma pose que cuando crucé el portal la noche anterior.

Y es que todos me esperan. Son la torre de control, vigilan en la distancia mis cercanos movimientos, revisan con naturalidad que todo esté bien, se cercioran que el abrigo de una mala noche se pierda en un guardarropía prendado de buenas intenciones y me vista con lo que me sienta mejor. Todos son delegados por ti.

Esquivo el pelotazo de un niño, y te veo en su mirada de disculpa. Le voceo "Ronaldinho!" y su padre sale desde donde no lo veía y se sonríe. Me habla de que su crío es zurdo en el fútbol, "siniestro total" le puntualizo entre risas, y le sigo escuchando hablar de sus habilidades con la izquierda como si fuera lo más extraordinario del mundo mientras enmudecida me digo que estos son los detalles que luego me harán recordarte, sentirte diferente y quererte ver una vez más.

Alcanzo el coche y su desnivelado equilibrio me delata el pinchazo de una rueda. Tiene un navajazo que no me desgarra. Mi bolsillo se entristece pero le recuerdo que podría haber sido peor. Mi reloj me mira de reojo y le recuerdo, mientras me lo quito para maniobrar mejor, que no tenga más prisa que la que me tenga que tomar. Revivo el esguince en mi pierna derecha, mi poca fuerza en los brazos, la debilidad de mis uñas, y, alguno que pasa, mi ropa interior. Encajo la nueva, manipulo el maletero, lo cierro y me monto. Ya sentada frente al volante me envuelves con tu omnipresencia. Te respiro con la luna bajada, te escucho en forma de noticiero de radio. Me sintonizo la música que conocida o no, me deja prendada de ti. A qué mas pruebas me someterás hoy, vil... y me contestas cegándome con un rayo de sol que traviesa sin permiso el parabrisas, porque sabes cuánto me gusta..

Y es que siempre eres tan diferente a los demás.... que no puedo mas que estar continuamente enamorándome de ti.

Dedicado a este nuevo día que hoy también me acompaña, día que para algunos por ser 19 es diferente, y para otros nos resulta una anécdota numérica de su extraordinaria existencia. Y dedicado a mi padre, porque en sus brazos siempre rejuvenezco, por días que pasen en mi vida.

14/03/2007 GMT 1

Apología del huevo frito

yolijolie @ 16:04

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Sumerjo el huevo en la sartén con aceite a más de 200 grados. Lo hago con sumo cuidado, y observo embebecida su caída. Sus formas se deslizan anchamente, como nudista en la arena tumbado al sol, y me contagia un relax que me contenta. Desplomado sobre el manto resbaladizo de elevada temperatura, se mantiene flotante como colchoneta de playa, y el calor cada vez más intenso va chuscarrando los lados hasta oscurecerlos, como cuando el sol tuesta las partes más blancas de mi cuerpo. Cojo la espumadera, prolongación de mi mano combustible, y comienzo a bañarlo con el mismo bálsamo que lo acaricia, como el bebé que imprevisible permanece quieto recibiendo las aguas bautismales de su madre. Salpico suavemente una y otra vez su asoleada cara, perfecta en su forma y en su color. Los segundos pasan y la calentura sube. La bañera infantil se torna ahora hidromasaje, y las eclosiones de la fritura que emergen de la sartén se vuelven amenazantes. No se deja mirar mas que con los ojos entornados, como su semejante astro, porque aunque se sepa digno de contemplar, es descarado en su atino a salpicarme donde más me duele cuando lo hago. Y le tiro sal, y me quema, haciendo migrar sus burbujas a mi piel si no soy rápida de reflejos.

¿Puede haber algo más bello?

El olor que desprende con los trozos de ajo doraditos me subleva ante él. De soslayo los veo amistándose con el faldón blanco de puntillas marrones que los camufla, juegan a ser uno siendo tan diferentes en color, sabor y textura, conjugándose como los matrimonios que milagrosamente aún perduran.

¿Lo estaré friendo bien?

Hay tantas formas, todas tan eróticas... durito por en medio con aureola perfectamente dibujada a su alrededor como pezón de adolescente; con cuajarones blancos entremezclados con la yema dura como orgía improvisada; desparramado y poco hecho con la yema temblorosa como flan servido por camarero aprendiz cual bello pecho pequeño que ingrávido y sin sujetador se agita incesante a su paso...

Pero esta vez me apetece tanto contemplarlo, que me lo comeré como quede, mojado con pan y estucando mis muelas mientras mi paladar lo disfruta, y tragándolo con el gozo de estar saboreando uno de los mejores manjares que conozco.

Lo bueno, si es sencillo, dos veces bueno.

foto extraída de: http://inpraiseofsardines.typepad.com/blogs/

12/03/2007 GMT 1

y aquel barquito navegó

yolijolie @ 13:40

20070312153409-klimt1.jpgEstoy inquieta. No consigo concentrarme en ningún quehacer de obligado cumplimiento. El pijama me acompaña, me encantaría que lo hiciera para el resto del día pero para suerte suya, en breve deberé relacionarme socialmente con un hombre de bata blanca que perfora muelas, uno de bata azul que arregla grifos, una de calzado cómodo que vende zapatos, y otra de rasgos parecidos a los míos que hace comidas ricas en tiempo récord. Apuraré antes de encomendarme a estas obligadas tareas hasta llegar tarde, alguna posiblemente la encubriré bajo una estúpida excusa y la pospondré para pasado mañana y entonces me sobrará tiempo para seguir inquieta pero volveré a bañarme de pensamientos como el de ahora hasta demorarme en la siguiente tarea y volveré a llegar tarde para entretener mi mente con la prisa y no en el tiempo de espera. Me he cortado por tercera vez las uñas de las manos. Inaudito para alguien que siempre se las mordía. Sólo me está quedando el vicio de pensar, contemplar lo que muchos omiten, lo que otros restan importancia, y lo que a otros tantos les resulta ridículo. El día que deje de garabatear aquí, será porque también me he quitado de este último vicio y quizá lo reemplace por el de observar en silencio, sin dejar que se pierdan los detalles que en la trascripción que ahora hago obviamente no puedo mas que dejarlos en el camino, escondidos bajo las palabras que se quedaron por salir, llorando, por mi imperfecto, por discriminatorio, cerebro. Entonces intentaría escuchar a un mudo, ver como un ciego, oír lo de un sordo e imaginar con mis escasos recursos, sintiendo lacónica, sin borrar con la tinta de la escritura. Mientras escribo, una canción se me repite y me intranquiliza aún más porque me resulta tortuosa, siendo infantil: Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña como veía que resistía fue a buscar a otro camarada. Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña como veían que resistían fueron a buscar a otro camarada. Tres elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña como veían que resistían fueron a buscar a otro camarada. Cuatro elefantes se balanceaban... Quiero cambiarla y me cuesta, pero me obligaré a hacerlo, guillotinaré mis pensamientos que libres dejo que fluyan, y me impondré un orden ficticio que hoy mi cabeza debería ayudarme a imaginarlo, por que lo necesito y eso debería bastarle. Dudo de colgar esto, pero lo haré. Lo que antes me avergonzaría hacer, ahora lo hago y me hace sentir mejor. Como lo es para el sordo, escuchar. Aunque a mí me pueda resultar ensordecedor lo que a veces tengo que oír, para él, que nunca pudo hacerlo, es todo un logro, y es, bajo mi punto de vista, de admirar.Cada uno que evolucione como lo sienta y que note que crece en su hacer.

Había una vez un barquito chiquitito,
había una vez un barquito chiquitito,

que no sabia, que no podía, que no podía navegar,
pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis semanas,
pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis semanas,

y aquel barquito y aquel barquito
y aquel barquito navegó.

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