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Cada día hago menos y soy más

Categoría: VISTA

16/11/2006 GMT 1

La convivencia no multipilica x 2

yolijolie @ 02:10

La convivencia: bendita palabra. Según la Real Acedemia, convivir es vivir con otros. Vivir con otros, y punto. Nada más que añadir. Tantos términos enmendados, y éste sigue inmutable en su definición con la cantidad de matices que conlleva a la práctica. Llevo dos años conviviendo, con el mismo, y diez de relación, con el mismo pero no con el único. He convivido más que vivido con él, y eso que los años dan para tocar toda las acepciones del verbo vivir, que de éste si que hay y muchas. Ayer montamos un armario en el pasillo. Volcarse juntos en un mismo proyecto de poca envergadura me exalta porque me da una felicidad momentánea que no consigo con los grandes planes de futuro. Lo doy todo en un principio y luego no me queda ni para propinas. En cambio con las pequeñas cosas el truco lo tengo pillado: darle  la importancia en su justa medida, eso es, no hacerlo grande si es pequeño, y a disfrutar. Siguiendo con la definición matemática de la Rae, bastaría con multiplicar por dos para obtener el resultado de esta ecuación de primer grado: la felicidad de vivir en pareja. Pero los algoritmos están presentes hasta en los problemas más banales que surgen de la nada, donde debieran permanecer siempre. Ayer me alegré de montar el armario de 2,35m por 3,50m con espaciosos altillos donde acumular lo que acabaré tirando. Me alegró aún más haber podido adaptar al hueco del pasillo el modelo PAX de IKEA porque me ahorro dinero que podré gastar en comprar otro armario donde seguir guardando cosas que no acabaré tirando por disponer de espacio. Me encanta el espacio porque carezco de él. Y manifiesté esta tonta alegría, y  a él se la contagié, y se rió y se sonrió y era feliz. Contentada con lo convivido, me animé a seguir haciendo cosas pequeñas con la finalidad última de compartirlas y poder multiplicar x 2.Me duché silbando bajo la ducha y lo invité a enjabonarse conmigo, me tiré fotos desnuda y lo reté a que hiciera de trípode con su parte más erguida si cabía, embadurné de crema mi cuerpo con sus manos mientras con las mias me masajeaba pies,tobillos,gemelos, una y otra vez, para resultarle simpaticona y sensual con mi calculada y provocadora postura.Y me metí en la cama, sientiendo el roce suave sobre mi piel comestible y mi acerqué por detrás buscando su boca para que rastreara todos los recovecos de mi cuerpo, pero se había dormido.

Trunqué mi alegría, multipliqué mi frustración y elevé a la cuarta mis ganas de consumir otro pequeño gran placer que se había forjado con tal despliegue de medios.Tuve que echar mano de mi otra mano para filtrar el placer medio compartido, y no desanimarme por ser negada en las matemáticas relacionales, simplemente tengo que dejar de creer en ellas.

03/11/2006 GMT 1

Conversando con él

yolijolie @ 11:41

A punto ha estado de llevárselo la grúa. Ayer estuve parloteando hasta altas horas de la noche dentro del coche. Es el único sitio donde poder hablar tranquilamente con él. Debían ser las 2 cuando bloqueaba el volante y colocaba el hierro que lo inmoviliza. Es un artilugio más estético que otra cosa, pues hace poco me percaté que es posible conducir con eso puesto. Un frenazo manual en el semáforo de mi calle me hizo darme cuenta de que lo llevaba aún ensamblado al pedal central, que por comodidad es el escogido para tal fin, sin mayor criterio que éste para colocarlo.

El vaho se había apoderado de todo el habitáculo Me ensimismé viendo resbalar las gotas condensadas del cristal del parabrisas, siguiendo las carreras que mantenían, abriéndose camino cristal abajo efecto alud de nieve. Todo mi cuerpo perpetuado ante tal espectáculo, únicamente mi mano izquierda se alzaba para truncar alguna de estas carreras de fondo. El asiento parecía también mojado, aunque quizá solo estaba frío, no sé, pero todo hacía pensar que la conversación había sido larga. Ese día me había llamado tres veces, las mismas que descolgué el móvil. A veces ni tan solo contesto sus entrañables sms deseosos de buenos propósitos para mi, pero ayer hablamos más de lo debido. Le comenté sorprendida que hoy el destino se había puesto de nuestra parte haciendo coincidir nuestro tiempo libre para poder así gestar nuestras afables conversaciones. Pero ciertamente el motivo era que me sentía sola. De hecho el destino se había esfumado sin dejarme ningún propósito para el resto de la tarde y holgazaneé con móvil en mano esperando su llamada. –Buenas noches cocinilla, que usted lo guise bien- me dijo a modo de despedida. Y es que mi pasión por la cocina me hacía darle recetas nuevas de continuo, rescatadas del sitio mas insospechado. La última, risotto di champignon, de la puerta de un lavabo frecuentado por estudiantes de Erasmus.

Se marchaba contento a dormir las 4 horas que restaban para levantarse pero no le importaba.Yo me quedaba pensando en lo poco sincera que había sido con él, por no mostrarle, una noche más, mi abatimiento ante la vida, el no saber para donde tirar, camuflándome bajo mi estudiada sonrisa acompañada de escurridizos comentarios. Cómo me gustaría también poderlos frenar como hago con lo demás.

El bizcocho de limón cocinado de madrugada me subió más de la cuenta, podría haberse desinflado pero hoy mojado en el café con leche de la mañana se dejaba comer aunque me ha costado pasármelo más que en otra ocasión. Las prisas por mover el coche mal aparcado no ayudaban.

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