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Cada día hago menos y soy más

Categoría: TACTO

05/07/2007 GMT 1

Declaración de amor

yolijolie @ 13:14

Amo la delicadeza de unas palabras acertadas, con la conciencia de que pueden caer en saco vacío, con el respeto de que pueden marcar un destino.

Amo el silencio de un gesto afectuoso, con la inquietud de ser comienzo de algo distinto, final de lo que siempre es lo mismo.

Amo la mirada descarada del bebé que no sabe aún de reglas sociales, la pureza de sus gritos en una sala de espera, en una biblioteca sin ruido.

Amo el tacto del cojín que soportó el desgarro del desespero, el sueño reparador, la asfixia de la ignorancia o una reconciliación; el del jersey que me pongo, impregnado de la suerte del examen de aquella lección, del calor de la fría clase teórica que de nada me sirvió.

Amo los trabajos que buscan personas prescindibles sin la categoría de auxiliar y de justa remuneración.

El buen hacer de alguien vestido con la carrocería de su coche, su buena educación.

Amo el respeto, la ignorancia, la conciencia, el amor.

Amo el humor, por ser flotador en un mar de angustia, calma del bravío dolor.

Amo tantas cosas

de las que no hago mención

que espero, rabiosas,

se atolondren por protagonizar este día

y lo bañen de ilusión.

26/06/2007 GMT 1

Comunicando con mi madre

yolijolie @ 13:05

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Y entonces comenzamos a charlar. Alternamos los tiempos de manera harmoniosa y entonación musicada, dándonos el testigo para hablar con un silencio acolchado por interjecciones cálidas. Los timbres de nuestras voces se asemejan tanto que se diría se trata de una única persona que improvisa sin titubeos un diálogo para sí. No hay más prisa en terminar que la que queramos simular. No hay mayor intención en empezar que la de conjugar nuestros ritmos, asentar nuestras almas, nivelar nuestras defensas.

Sí, es toda una terapia. No nos decimos nada nuevo pero hablamos con tal exclusividad que colgamos sorprendidas por la novedad de las confesiones de siempre. Omitimos el ruido para escuchar el farfullo de nuestras voces con la atención de quien no acaba de sintonizar su emisora preferida. Y hablamos pausadas de ilusiones compartidas, reteniendo la alegría súbita para obtener mayor gozo cuando se den, y dejando que vayan mientras calando en cada una de nosotras. Y envolvemos de cariño las palabras de aflicción para menguar su punzada y echarlas a la saca de dolores en proceso de conversión.

Y nos contentamos. Y es tan plena la felicidad conseguida que no podemos más que volvernos a llamar una y mil veces más.



16/05/2007 GMT 1

Muchas gracias a todos

yolijolie @ 12:24

Y es que necesito reír. Cuando estoy sola no dejo de hacerlo, a expensas de que algún vecino se haga una idea equivocada de mí. Cuando algo me preocupa, una mueca se dibuja en mi cara, desafiando la gravedad de los músculos faciales que se empeñan en arrugar mi barbilla. Cuando algo quiero aprender, sonrío como pidiendo tiempo a lo que no acabo de entender. Los nervios son los aliados por antonomasia de mis carcajadas, primas hermanas de mi risa y hermanas de sangre de mi alegría, esa que a veces me abandona dejando sin amiga de patio a la sonrisa, que perpleja se pinta como de costumbre en mi cara. Pero como guiada por la sinrazón, y antes de que mi expresión se humedezca por gotas de desesperanza, vuelve como se fue, secando mis ojos con algodones de tranquilidad, iluminando mis encías para prepararlas a escena, y haciéndome reír con la misma naturalidad de su existencia. Entonces el absurdo de la tristeza desmedida, de la preocupación excesiva, de la pena pasada, se evapora, dejando tras de sí un vapor que abrillanta mis ojos y humedece mis labios que se estiran sonrientes lo que dan de sí.

 

 

Me ha encantado este paseo iniciado en noviembre del 2006 por un camino deambulado desde siempre pero no escrito hasta entonces. Volveré a recorrerlo, esta vez de vuelta y recordando la sonrisa que en él se queda grabada.

Agradezco los ojos que siguieron su lectura. Nunca pensé que interactuar con otras almas fuera tan enriquecedor.

Muchas gracias a todos.

Yolijolie.

09/04/2007 GMT 1

Entonces pienso en ti

yolijolie @ 20:43

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Me estoy convertido en la obra catatónica de una hormona gigante que se va haciendo conmigo poco a poco con el disimulo de un carterista que te roba en plena calle.

No me queda otra que sucumbir a sus deseos retorcidos y transformistas, con frustración la vez que estoy más lúcida, y con esperanza de que acabe pronto cuando estoy más invadida. Me resignaría totalmente a esta metamorfosis en cuerpo y alma si yo no fuese hija de mi madre, así que no desfallezco en el intento, y ando haciendo resets a cada dolor de cabeza que la noche deja atrás y a cada mareo nauseabundo que se desvanece como vino bajo las órdenes de la naturaleza más savia y caprichosa.

Algunas conocedoras me recuerdan que esto no ha hecho más que empezar. Otras me atormentan con que podría ser peor, y otras me animan recordándome que hay embarazos mejor. Entonces pienso en ti, en el eterno abandonado. Mi aliento por soportar el increíble malestar es nimio comparado al tuyo por querer vivir.

Sin saber, estás ahí, y sin dudar, continúas estando, con una abismal faena por hacer en un tiempo limitado. Cuánto siento no poder hacerte mas que de cojín. Pero te prometo que pese a no ser tan milagroso como tú, seguiré quitándole hierro a todo cuanto acontezca y me entregaré a lo que sea menester con tal de facilitarte en lo más mínimo tu incesante apuesta de crecer cada día un milímetro.

Y ahora me voy, que demasiado tiempo me ha dejado estar frente al ordenador: tu compañera de faena, la gigantesca hormona que todo lo arrasa, ya está picando por todas las puertas de mi cuerpo.

Si necesitas algo solo tienes que decírmelo, que al igual que te escribo también te puedo escuchar.

Hasta ahora. Seguimos en con-tacto.

27/03/2007 GMT 1

Eres Tú

yolijolie @ 20:16

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Tengo un mareo continuo, similar al de viajar por mar.

Se me tuercen las letras que escribo y las que leo, aún más.

Mi flujo sanguíneo circula con exceso de velocidad,

y a  su paso martillea mis sienes, queriéndolas eclosionar.

Me molesta la luz en los ojos y las lumbares al caminar.

Estreno número en la báscula y hábitos alimenticios, de poca toxicidad.

Mi cuerpo en plana ebullición deja de ser el de días atrás.

Y mi mente cavilosa, intenta seguirle sin dudar.

 

Y tengo sueño, mucho sueño,

y sueños, muchos sueños.

 

Eres Tú,

que me absorbes  la energía sin pedir permiso,

instalado en mi bajo vientre sin avisar.

 

Pero sigue, no te cortes, estate el tiempo que quieras,

que tus organizadas tareas no dejen de funcionar.

  

Bienvenido/a:

mi casa, es la tuya.

 

El lavabo, al fondo a la derecha.

La cocina, donde tiene que estar.

El mando de la tele entre los cojines

y mi corazón

muy cerca del tuyo,

bombeando sin parar.

19/03/2007 GMT 1

Eres diferente a los demás

yolijolie @ 12:57

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Continuamente me enamoro de ti. Salgo de casa y en el rellano concentro mi despistada atención en la luz que entra por su pequeño ventanal, y pienso en ti.

Ya metida en el ascensor soy tapiada a intervalos constantes. Sigo la numeración descendiente de las diferentes plantas con suma seriedad: estoy siendo transportada a los cimientos de la vida. Tengo la opción de abandonar el proyecto pulsando tan solo un botón y huyendo por una de las repetitivas puertas que en mi descenso dejo tras de mí. Pero soy una enviada especial para tan increíble tarea, y tú estás detrás de toda esta ilusión.

En la planta baja el suelo mojado me deslumbra y me paraliza en seco. La señora que lo ha fregado me desentumece invitándome a pasar por él sin temor: las huellas de mis zapatos son la contraseña de salida del edificio.

Pasado mi registro, saludo en la distancia a Román, que puntual abre su peluquería y me corresponde con una sonrisa extraordinaria. A mi paso de espía elevo la mirada y compruebo que el del primero ya está fumando. Diría que no ha dormido porque conserva la misma pose que cuando crucé el portal la noche anterior.

Y es que todos me esperan. Son la torre de control, vigilan en la distancia mis cercanos movimientos, revisan con naturalidad que todo esté bien, se cercioran que el abrigo de una mala noche se pierda en un guardarropía prendado de buenas intenciones y me vista con lo que me sienta mejor. Todos son delegados por ti.

Esquivo el pelotazo de un niño, y te veo en su mirada de disculpa. Le voceo "Ronaldinho!" y su padre sale desde donde no lo veía y se sonríe. Me habla de que su crío es zurdo en el fútbol, "siniestro total" le puntualizo entre risas, y le sigo escuchando hablar de sus habilidades con la izquierda como si fuera lo más extraordinario del mundo mientras enmudecida me digo que estos son los detalles que luego me harán recordarte, sentirte diferente y quererte ver una vez más.

Alcanzo el coche y su desnivelado equilibrio me delata el pinchazo de una rueda. Tiene un navajazo que no me desgarra. Mi bolsillo se entristece pero le recuerdo que podría haber sido peor. Mi reloj me mira de reojo y le recuerdo, mientras me lo quito para maniobrar mejor, que no tenga más prisa que la que me tenga que tomar. Revivo el esguince en mi pierna derecha, mi poca fuerza en los brazos, la debilidad de mis uñas, y, alguno que pasa, mi ropa interior. Encajo la nueva, manipulo el maletero, lo cierro y me monto. Ya sentada frente al volante me envuelves con tu omnipresencia. Te respiro con la luna bajada, te escucho en forma de noticiero de radio. Me sintonizo la música que conocida o no, me deja prendada de ti. A qué mas pruebas me someterás hoy, vil... y me contestas cegándome con un rayo de sol que traviesa sin permiso el parabrisas, porque sabes cuánto me gusta..

Y es que siempre eres tan diferente a los demás.... que no puedo mas que estar continuamente enamorándome de ti.

Dedicado a este nuevo día que hoy también me acompaña, día que para algunos por ser 19 es diferente, y para otros nos resulta una anécdota numérica de su extraordinaria existencia. Y dedicado a mi padre, porque en sus brazos siempre rejuvenezco, por días que pasen en mi vida.

12/03/2007 GMT 1

y aquel barquito navegó

yolijolie @ 13:40

20070312153409-klimt1.jpgEstoy inquieta. No consigo concentrarme en ningún quehacer de obligado cumplimiento. El pijama me acompaña, me encantaría que lo hiciera para el resto del día pero para suerte suya, en breve deberé relacionarme socialmente con un hombre de bata blanca que perfora muelas, uno de bata azul que arregla grifos, una de calzado cómodo que vende zapatos, y otra de rasgos parecidos a los míos que hace comidas ricas en tiempo récord. Apuraré antes de encomendarme a estas obligadas tareas hasta llegar tarde, alguna posiblemente la encubriré bajo una estúpida excusa y la pospondré para pasado mañana y entonces me sobrará tiempo para seguir inquieta pero volveré a bañarme de pensamientos como el de ahora hasta demorarme en la siguiente tarea y volveré a llegar tarde para entretener mi mente con la prisa y no en el tiempo de espera. Me he cortado por tercera vez las uñas de las manos. Inaudito para alguien que siempre se las mordía. Sólo me está quedando el vicio de pensar, contemplar lo que muchos omiten, lo que otros restan importancia, y lo que a otros tantos les resulta ridículo. El día que deje de garabatear aquí, será porque también me he quitado de este último vicio y quizá lo reemplace por el de observar en silencio, sin dejar que se pierdan los detalles que en la trascripción que ahora hago obviamente no puedo mas que dejarlos en el camino, escondidos bajo las palabras que se quedaron por salir, llorando, por mi imperfecto, por discriminatorio, cerebro. Entonces intentaría escuchar a un mudo, ver como un ciego, oír lo de un sordo e imaginar con mis escasos recursos, sintiendo lacónica, sin borrar con la tinta de la escritura. Mientras escribo, una canción se me repite y me intranquiliza aún más porque me resulta tortuosa, siendo infantil: Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña como veía que resistía fue a buscar a otro camarada. Dos elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña como veían que resistían fueron a buscar a otro camarada. Tres elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña como veían que resistían fueron a buscar a otro camarada. Cuatro elefantes se balanceaban... Quiero cambiarla y me cuesta, pero me obligaré a hacerlo, guillotinaré mis pensamientos que libres dejo que fluyan, y me impondré un orden ficticio que hoy mi cabeza debería ayudarme a imaginarlo, por que lo necesito y eso debería bastarle. Dudo de colgar esto, pero lo haré. Lo que antes me avergonzaría hacer, ahora lo hago y me hace sentir mejor. Como lo es para el sordo, escuchar. Aunque a mí me pueda resultar ensordecedor lo que a veces tengo que oír, para él, que nunca pudo hacerlo, es todo un logro, y es, bajo mi punto de vista, de admirar.Cada uno que evolucione como lo sienta y que note que crece en su hacer.

Había una vez un barquito chiquitito,
había una vez un barquito chiquitito,

que no sabia, que no podía, que no podía navegar,
pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis semanas,
pasaron un, dos, tres,
cuatro, cinco, seis semanas,

y aquel barquito y aquel barquito
y aquel barquito navegó.

01/03/2007 GMT 1

1 de marzo de 2007

yolijolie @ 12:49

Cómo pesa este día. Si no fuera porque está numerado diría que es como el de ayer. No me gustan los comienzos de año, ni tampoco los de mes. No me gusta empezar semanas si no continuar los días sin catalogar. Reniego la imposición de pensar que el día arranca cuando me levanto, y no cuando me despierto que puede ser al anochecer. Tengo la costumbre ancestral de no dormir la noche del domingo y descansar poco si debo madrugar, porque mi nocturnidad es viperina y me entristece perderla en invernar.

Me gustaba trabajar de contable porque no tenía que fichar y este detalle me hacía llegar más o menos puntual. Mi responsabilidad la demostraba de la única forma que sé, intentando hacer el trabajo encomendado sin ceñirme estricta al minutero ni dejar la mesa recogida aparentando un orden que con el de mi cabeza nada tenía que ver.

Ahora estoy cara a cara frente al abismo de un reloj que no me marca las horas, pero me indica que el tiempo pasa, y que algo tengo que hacer. Es la costumbre, o es lo que debe de ser, no sé. Lo importante es sentirse dueño de tu propio tiempo por estresado que a veces estés. Difícil, puede ser, pero proponérselo proporciona el gran placer de no sentir que vendes los minutos que generosamente se dedican de continuo a otro menester.

 

Qué bonita es la luna también por el día.

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17/02/2007 GMT 1

Y dejé de fumar

yolijolie @ 15:54

Dejé de fumar un día que no recuerdo. No lo he hecho por creer que fumar es malo, ni porque apeste la ropa, el coche, el piso, el aliento. No he tenido que mentalizarme absolutamente de nada de eso porque no son razones de peso para dejar algo que me engancha. Simplemente ya no me apetece tenerlo en mi vida. El cigarro es ese tío con el que quiero estar porque me vuelve loca, del que se me dice que no me beneficia porque está casado, que me atormenta que no sienta lo mismo que yo, que aún siendo que sí a mí no me lo parece por anhelar estar con él hasta el punto de cegarme la consciencia más inútil, como es la de querer saber si siente mi ausencia como yo a cada segundo la suya. Pero un día me digo que lo que tengo con él es aburrido, que lo que me cuenta o me hace ya no es del otro mundo, que mi dependencia es un rollo, que la relación es cansina y que es estúpido todo lo que la rodea. Entonces sin más, lo dejo. El tabaco goza de la ventaja de no tener boca ni pies, no acude para convencerme mas que de la mano de algún amigo o conocido, y como no lo he dejado por imposición, permito que me entre si me viene en gana, porque el absurdo de fumar vuelve a mí al día siguiente evaporándose cualquier posibilidad de que me encienda otro.Yo no me obligué a dejarlo, porque las consecuencias de la abstinencia me habrían llevado a querer acostarme con la mujer de ese tío que me pierde, para hacerla lesbiana y así poder vivir con él aunque fuese en comuna. Verme atrapada en este absurdo con ramalazos de mi consciencia pidiendo auxilio, me llevan a recurrir a pruebas ridículas que nivelen mi integridad perdida. Entonces veo la peli de Antena3 del sábado por la tarde, en la que una mujer mata por estar con el hombre que la fornica salvajemente y que no le da más gusto que el de sentirse deseada, y pronto una sonrisa de pena me hace cambiar de canal. Si ese día me la embucho entera y acabo llorando, aún no estoy preparada para dejar esa relación que me dicen es perniciosa pero que a mi no me vale como argumento para desquitarme de esta adicción. A seguir fumando toca que mañana será otro día.Y cuando pasa un tiempo del abandono del vicio, me acaba doliendo la cabeza y molestándome el olor cuando lo veo asomar en bares o discotecas, como me marea que se me acerque un hombre con olor a rollo patatero con la excusa de preguntarme la hora. Las reminiscencias del pasado me echan para tras y sin problema paso de su body como de un cigarro bien liado.  

De no querer dejar la relación con el amante de turno, no lo hubiese hecho. Una vida saludable no se mide por los niveles de nicotina. Yo me miré por dentro, sin escuchar lo de fuera. No fumar por rebeldía ni por mis cojones, porque no encuentro el gozo de fumar con estos argumentos. Tampoco por influencia de las campañas del gobierno que en su forma se trasluce sólo la voluntad de reducir los gastos en sanidad que acarrea el fumar. Ser infiel con lo que se quiera pero no a uno mismo. Padecer el sufrimiento que el previo gozo te satisfizo pero nivelando las defensas, que se van sin colgar el cartel de cerrado por vacaciones.

Nota: texto recuperado en caché a través del Google. Debido a averías en el servidor de Blogia, se han perdido datos, básicamente de estas últimas semanas, algunos de vuestros comentarios tan preciados por mí, así com también algunas opciones que aún pueden fallar. Alguna cosilla que veáis que da error os agradecería me lo dijerais. GRACIAS. Que tengáis un estupendo día.

 

31/01/2007 GMT 1

Mi cerebro

yolijolie @ 15:45

No hay especialista que me gradúe la poca vista que tengo para engañarte.  Cuando acierto del  pie que cojeas entonces echo a correr sin muleta alguna, y de la presura tropiezo y la faena luego es mía, para convencerte de que no fue nada. Es un impulso prestado pues me lo acabas quitando. Mirando el poso del café espero paciente sentada poder hablarte sin aturullo pero acabo ensimismadamente sola, pensando contigo por ti. Y cuando me acuesto sin ganas te apetece que te escuche. Entonces me haces encender la luz, o dejar la lectura, incorporarme en la cama o esconderme en ella. Levantarme suspirando por el desaliento brindado, y no me dejas tranquila hasta verme llorar. Me haces repasar fotografías del recuerdo reveladas a tu antojo. Permanezco desvelada así hasta que me dejas ir a retomar el sueño que aún no encaucé, sabiendo que por lo pronto, ya no será como lo imaginé.

Miles de tesis sobre tus virtudes, y me compadezco del que te confíe las suyas. La medida del estrés que proporcionas, desmesurada de nada me sirve; la lucidez sin acierto, es un martirio sin nombre;  un engaño hacerme creer que algo está en mi mano cuando en la tuya lo dejé. Luego te refugias en tu cueva, tras la cara que tengo que dar por ti. Te excuso con mentiras que tu me ayudas a confeccionar torpemente, poniendo tics en mis gestos, colores en mis mejillas, lágrimas en mis ojos cuando ya nadie ve. Eres listo en lo sutil, pero dudo si lo haces por mi bien. Fuiste concebido para problemas que se inventan y no para los que siempre están. Eres perezoso con lo que quiero aprender pero te grabaste los siete pecados capitales como días de la semana en calendario. Me haces ser correcta, hermetizarme ante el dolor, sentirme sola en compañía del amor. Pero te pillaré despistado, olvidaré  hacer del pasado mi  presente,  y del presente un futuro. El pasado es un trascrito y el  presente lo que ahora digo. El futuro un artificio para nublarme las formas verbales que ahora utilizo. Empiezo a entenderlo, volveré para explicártelo, por si quieres escucharme. Y cuando me quieras hacer ver que todo lo que te susurro es una martingala, repasaré lo que ahora escribo, para que leas con mis ojos prestados, lo que mis oídos quieren escuchar y tu no les dices jamás.

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